¿El clima hace el desierto o el desierto hace el clima?

 

Mirando esta imagen parece lógico, pero ¿lo tenemos en cuenta?
Las antiguas civilizaciones crearon ciudades adaptadas a su entorno, comprendiendo e incorporando sus casas al entorno.

Así las medinas de Marruecos o los barrios antiguos andaluces por ejemplo, están organizados en callejuelas tan estrechas que apenas dejan entrar el sol, paredes blancas de cal, patios con fuentes y mucha vegetación consiguiendo amortiguar de este modo las altas temperaturas y baja humedad de su entorno, los fuertes vientos y consiguiendo un aire más sano y con menos partículas en suspensión.

Ejemplo de patio de herencia árabe en Marrakech, creando un entorno similar a un oasis, amortiguando el clima. En el interior de los laberintos de las medinas no dejan que entre un rayo de sol directo,

Por el contrario al exterior con el sol directo, el viento, la baja humedad, y las partículas en suspensión hacen que sea un entorno muy perjudicial para la salud.

Este sistema no tiene ningún sentido en el norte de Europa, por ejemplo, donde el sol nunca sobra.

Lo ideal sería que todos los núcleos urbanos estuvieran planteados según su clima y su entorno, pero hace tiempo que tomamos un camino equivocado, así que tal como están las ciudades deberíamos poco a poco introducir zonas verdes que aporten sombra y amortigüen el clima extremo, no solo con parques, los paisajistas y expertos en el tema tenemos muchas ganas de que esto cambie, y no dejamos de ver por las calles huecos de árboles viejos muertos que nunca repusieron.

Otra cosa que deberíamos recordar, es que vivimos en un lugar en constante cambio. Nuestro entorno no es estático, al igual que el clima.

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Esta imagen del techo de España (Volcán del Teide 3718 m) en Tenerife

Gracias a su elevada altitud, es capaz de agarrar la nubes en mitad del océano y junto con su laurisilva totalmente en equilibrio permite tener zonas con agua.

Con el paso de los miles de años se irá erosionando, con lo cual cada vez tendrá menos relieve y menos captación de agua, lo que hará que la vegetación vaya muriendo de sequía, y también se recogerán menos lluvias horizontales, por eso es tan importante no acelerar este proceso, porque es un proceso exponencial. Menos relieve, menos lluvia, menos vegetación, menos lluvias horizontales, con lo cual más erosión.

Este proceso es natural, pero el ser humano lo acelera de forma dástica, por ejemplo hay especies aisladas en Fuerteventura con tan solo 817metros de cota máxima, que indican que antes toda la isla que ahora es un desierto, tenía un relieve con mucha más altitud y albergaba extensos bosques de laurisilva.

Varios científicos aseguran que este proceso lo aceleró el hombre agotando sus recursos y dejando esta isla desprotegida frente a la erosión, cambiando totalmente las condiciones de vida, hasta el punto de estar a límite de la supervivencia

Huella fosilizada de Oso del Aragoniense localizada en Puebla de Albortón (Zaragoza)

Huella fosilizada de Oso del Aragoniense localizada en Puebla de Albortón (Zaragoza)

Los montes que rodean nuestra casa , en el sur de la provincia de Zaragoza ahora son un entorno estepario.

Pero hace miles de años eran zonas tropicales con mares donde Osos de especies ya extinguidas dejaron sus huellas fósiles en las orillas, como en esta fotografía tomada en Puebla de Albortón.

También aparecen numerosas huellas de Mastodontes.

Huella fósil de Diente de Sable , Puebla de Albortón (Aragón)
Oncolitos. Fósiles de lo que antes era un mar, carretera entre Mozota y Muel (Aragón)

Cualquier pequeña presión que ejerzamos en el medio ambiente, puede generar un efecto mariposa y romper el equilibrio natural, con lo cual la tierra buscará la manera de equilibrarse (tema del que hablamos en nuestra anterior publicación)

Con esta especie de Euphorbia, se podría explicar lo decisivo que es el efecto mariposa en la naturaleza.

Esta planta es una de las pioneras en colonizar espacios degradados, es muy poco probable que consiga germinar una semillas en condiciones tan extremas como las de la foto, por poner un ejemplo igual solo germinarían 10 semillas de cada 100.000 y de esas 10 plantas que consiguieran germinar, solo una llegaría a establecerse y conseguir vivir y reproducirse.

Antigua cantera aprovechada para alojar un vertedero ilegal en la provincia de Zaragoza

Zonas degradadas de antiguas canteras que ahora sirven de vertederos ilegales en muchas zonas de España, no dando opción a que se recupere poco a poco el equilibrio natural.

Euphorbia abriendose paso entre las grietas de arcilla en Botorrita, provincia de Zaragoza

Imaginemos que esta planta de la imagen, esta rodeada por km y km de desierto.

A partir de aquí hay dos opciones.

Opción 1- Llega el se humano y la arranca.

Opción 2-La planta nadie la arranca. consigue crecer y reproducirse, con lo cual consigue tener más plantas de su especie para crear su refugio y su simbiosis en el subsuelo desconocido, junto con bacterias , hongos, líquenes etc. Al generar una pequeña zona de sombra y producir flores, atrae a los primeros insectos, que estos a la vez atraen a pequeñas aves en busca de alimento, estas junto con pequeños reptiles, abonan el suelo con sus excrementos y no solo eso, sino que aportan semillas de otras zonas, con lo cual en vez de la especie de la foto, cada vez van surgiendo más y más.

Este mini oasis de vegetación iría creciendo y llenándose de vida con el paso de los años, y conseguiría atraer a hervívoros, que junto con reptiles, aves e insectos empezarían a reproducirse, y con el paso del tiempo estos atraerían a los carnívoros, se generaría un lugar totalmente equilibrado y con biodiversidad sin la intervención del ser humano, llegando con el paso del tiempo a su climax de vegetación (máxima biodiversidad en cuanto a flora, que puede albergar un espacio por sus condiciones)

Pero, ¿que significa exactamente este círculo? Primera imagen.

Pues, según eso:

Cuanta más vegetación exista, habrá:

Menos viento:

Cada planta por muy pequeña que sea, reduce algo de viento en superficie.

Fotografía del Jardín Botánico de Río de Janeiro

Brasil es el claro ejemplo de la importancia de las plantas y zonas ajardinadas. 

A pesar de haber desarrollado mega urbes, la mayoría de las mismas están en estrecho vínculo con la naturaleza, como en el caso de Río de Janeiro, donde descubrimos árboles y plantas trepadoras en perfecta simbiosis con cableado telefónico y edificios modernos.

Fotografía del Jardín Botánico de Río de Janeiro
Bosque de Los Tilos (La Palma) Canarias

Más lluvia:

Cada planta con su transpiración aporta agua a la atmósfera, cuanta más vegetación exista en una zona, más agua se evaporará, aumentando así, las posibilidades de que se generen tormentas convectivas.

La vegetación atrapa la niebla y forma miles de gotas que al caer dan lugar al fenómeno conocido como lluvias horizontales, 

que en lugares como las Islas Canarias, hacen posible que existan bosques subtropicales como la laurisilva.

La propia vegetación genera lluvias tanto horizontales como verticales, y es capaz de condensar agua del ambiente, creando como goteros naturales (efecto conocido en España como rocío)

Menos pérdida de suelo:

-La parte aérea de las plantas o los árboles, amortiguan el impacto del agua o del granizo en el suelo, y junto con sus raíces, reducen la pérdida de tierra fértil que se produce por escorrentía, y acaba en los ríos y después en el mar.

Bola de granizo recogida en la provincia de Zaragoza

Los suelos desnudos sin vegetación, no tienen nada que les proteja de grandes lluvias y granizos, con lo cual con estos fenómenos,se produce una gran perdida de tierra fértil.

Bola de granizo recogida en la provincia de Zaragoza
Foto del Delta de Río Ganges en el Golfo de Bengala

 Los grandes ríos son los que aportan a los mares y océanos los nutrientes de nuestras pérdidas de suelo, son imprescindibles y necesarios. 

Pero son siempre los lugares más frágiles y perjudicados por el ser humano, ya sea por la contaminación o la construcción de presas que hacen que estos sitios estén en regresión , como en el Delta del Ebro (España)

La vegetación protege el suelo en épocas de calor y mayor radiación, evitando que se deshidrate y  pierda mucha vida.

-La vegetación caduca hace doble función. Protege del sol directo en verano y alberga fauna beneficiosa, mientras que en invierno deja pasar los rayos del sol y aporta materia orgánica con la descomposición de sus hojas. Esta flora es típica de zonas más frías los rayos solares suaves del invierno mitigan un poco las bajas temperaturas.

-En latitudes bajas, próximas al trópico, al tener siempre altas temperaturas y  alta radiación, esta vegetación es perenne y protege el suelo.

Al reducir el viento, también se reduce la perdida de suelo, por partículas que el propio aire desprende del suelo.

Más biodiversidad:

Los desiertos son zonas que por sus condiciones más adversas y escasos recursos hace la vida difícil. Muy pocas especies, tanto animales como vegetales son capaces de prosperar.

Es habitual que en lugares con mayor variedad vegetal exista una mayor biodiversidad. Las plantas son refugio, alimento y climatizador para muchas especies.

Ya que cada especie vegetal va siempre asociada a hongos que dependen de ellas para vivir, insectos, mamíferos o aves que se alimentan específicamente de ciertas plantas, y comen sus frutos para después dispersar sus semillas.

Gracias a sus raíces y a la simbiosis que se crea con hongos e insectos, se genera un equilibrio muy complejo y dinámico que mejora la estructura del suelo y que hace que este tipo de masas forestales sean mucho más resistentes a plagas, enfermedades, grandes sequías, fuertes heladas etc., y así se protege el ecosistema desde la base de la cadena trófica.

Con esto no queremos decir que no exista biodiversidad en las zonas desérticas. Las plantas que se han adaptado a vivir en los desiertos, de forma natural siempre tendrán su lugar en zonas rocosas, o serán pioneras después de grandes incendios, o colonizaran paredes con pendientes casi verticales, donde no se acumula el agua, ni el suelo fértil y solo pueden sobrevivir especies con pocas necesidades hídricas y acostumbradas a fuerte viento y a vivir con pocos nutrientes y poco desarrollo radicular.

De este modo, encontraremos mayor biodiversidad en un pequeño roquedo, o en una zona árida que en un monocultivo repoblado de  pinar.

Cualquier elemento natural forma parte de esta diversidad, este pobre zorro atropellado con apenas unos meses de vida, es una gran pérdida en nuestro ecosistema, ya que mantiene el equilibrio de la cadena trófica y es un gran dispersor de semillas.

Foto de Zorro atropellado en las carreteras secundarias de la provincia de Zaragoza
Corzos en Mozota -Aragón (Capreolus capreolus)

Como estos zorros voladores, que dependen de árboles frutales silvestres para poder alimentarse, por el contrario cuando se aniquila su hábitat y alimento , no les queda otra que acudir a campos de cultivo del ser humano, donde son exterminados desde hace cientos de años.

Las crías permanecen más de 5 meses bajo las alas de la madre, también en los largos vuelos.

Algunos animales con capaces de adaptarse a diferentes ambientes, como estos corzos de la foto, que pueden vivir tanto en frondosos bosques como en lugares desérticos.

Por el contrario hay otras especies, que dependen de un determinado ecosistema para poder sobrevivir.

Menos temperaturas extremas

Los desiertos son conocidos por sus temperaturas extremas, tanto altas como bajas.

La variación de la temperatura en un mismo día puede ser de más de 30 grados, es decir de noche puede helar y de día hacer un calor abrasador.

Esto es debido a que la vegetación casi en su totalidad está compuesta por agua. Y el agua es un gran amortiguador de las temperaturas.

Por eso las ciudades costeras son menos calurosas y a la vez menos frías que las ciudades del interior con la misma latitud. La gran masa de agua que es el mar, suaviza la temperatura.

Así pues, cuanta más vegetación existe en una zona, más agua hay en el ambiente y las temperaturas son más estables, con menos cambios bruscos, y con menos temperaturas sofocantes y menos temperaturas gélidas.

Fotografía de Sedum Album tomada en la provincia de Zaragoza
Embalse de Mezalocha en la provincia de Zaragoza

No todos los lugares de forma natural tienen que albergar vegetación frondosa o bosques, cada ecosistema es único , e imprescindible.

Muchas veces en España y otros paises nos empeñamos en querer ver bosques, y no hacemos más que crear bosques en monocultivo artificiales, destrozando la flora autóctona pionera, estas repoblaciones son conocidas como desiertos de biodiversidad, ya que albergan menos vida que cualquier otro ecosistema natural.

Esas paredes calizas del embalse de Mezalocha, en la actualidad nunca podrán albergar un bosque de forma natural, ese lugar es imprescindible para que puedan vivir especies conocidas como plantas casmofíticas o vegetación de mural.

Más retención de agua

Esta mayor conservación de agua es fundamental para épocas de sequía.

La vegetación lo que hace es reducir la insolación directa y el viento. Estos dos factores  reducen bruscamente la humedad en zonas alejadas de grandes masas de agua y de vegetación.

Esta misma vegetación, al producir materia orgánica que se descompone en el suelo, crea humus y genera una vida en suelo que hace retener mucho mejor el agua en el suelo.

Por poner un ejemplo, una planta o un árbol solitario, tiene muchas menos posibilidades de sobrevivir a una época sin lluvias que esa misma planta o árbol en una zona con vegetación.

Islas Columbretes en el Mediterráneo

Uno de los lugares más protegidos de España, unas islas de origen volcánico que albergan un rico ecosistema submarino, último refugio de numerosas especies en el castigado Mediterráneo, con presencia de tiburón blanco.

No tuvo tanta suerte la flora, ya que el ser humano quemó todas estas islas, para acabar con sus serpientes, esto generó una gran perdida de suelo y de materia orgánica, acabando completamente con estos frágiles ecosistemas, ya que al quemar la vegetación se invirtieron las variables del círculo de la primera imagen de esta publicación.

En la imagen superior aparecen las Islas Columbretes.

En la actualidad gracias a los guardas de las islas y de diferentes personas, se está poco a poco recuperando la vegetación , incluso con algún endemismo que se libró de las llamas, aunque jamás se volverá a como estaban.

Menos insolación en suelo

Un suelo que recibe muchas horas de sol directo en épocas de mucho calor y mucha radiación, se empobrece.

Esto se debe a las altas temperaturas que puede alcanzar ese suelo, asfixiando raíces superficiales y matando la vida bacteriana de la superficie de la tierra, y creando una costra muy dura que hace que no pueda germinar nada, al no poder penetrar las raíces.

Las raíces junto con hongos y bacterias son los encargados de labrar el suelo. Abren caminos y lo oxigenan dando espacio a insectos. Al no haber raíces el suelo se compacta o se rompe y es arrastrado superficialmente por los agentes erosivos.

Incendio en los montes de Valmadrid, en esta imagen se pueden observar lineas de vegetación de incendios anteriores, sin dar tiempo a regenerarse.

Los incendios son fenómenos naturales imprescindibles para los ecosistemas Mediterráneos, gracias a ellos tenemos cientos de plantas adaptadas y una de las mayor biodiversidad del mundo.

Pero cuando no son incendios naturales, ya que cada vez los provoca más el hombre, estamos alterando el equilibrio dejando suelos desnudos expuestos a la fuerte insolación de los meses de verano.

Incendio en los montes de Valmadrid, en esta imagen se pueden observar lineas de vegetación de incendios anteriores, sin dar tiempo a regenerarse.
Desierto del Sáhara

Más humedad ambiental

La propia vegetación crea rocío por las mañanas, aportando a muchas especies, tanto vegetales como animales un sustento de agua para poder sobrevivir en épocas de largas sequías.

Esa misma vegetación conserva y protege esa humedad ambiental de los rayos directos del sol y de los fuertes vientos.

En los picos suele haber muy poca humedad ambiental y junto con los desiertos, son las zonas con humedades ambientales tan bajas como del 10%.

La humedad ambiental es básica para la vida de todo tipo. Recordemos que para un ambiente adecuado y saludable la humedad relativa debería estar entre el 40% y el 60%.

Cuanta menos vegetación, menor será la humedad ambiental y los desiertos son un claro ejemplo, aunque en menor medida también pasa en lugares rocosos, o en zonas con mucha altitud.

Los oasis habrán salvado muchas vidas a lo largo de la historia, no solo por sus dátiles, también por su necesaria sombra y por ser el único lugar donde poder refugiarte de una tormenta de arena.

Son los claros ejemplos de un lugar que amortigua el clima, aportando también más humedad y frescor, incluso puede almacenar agua en el subsuelo que tiene tan protegido con vegetación.

Menos Partículas en suspensión

La flora hace de filtro de partículas natural, las hojas de plantas y los árboles captan mucha cantidad de partículas arrastradas por el aire, y una vez que llueva o esas hojas caigan al suelo, esas partículas vuelven a la superficie de la tierra.

Así pues en una zona sin vegetación se tiene peor calidad de aire, afectando directamente a la salud que tanto nos preocupa últimamente con el tema del Covid-19 Coronavirus.

Oasis en el desierto del Sáhara

Un lugar con muchas partículas en suspensión, al no tener plantas que las retengan, ni humedad en el suelo, el viento transporta  mucha arena.

Esta arena ha viajado cientos de km desde el Sahara, por eso tiene ese color, la arena originada en Canarias es de color negro al ser de origen volcánico.

Acabamos de hacer el ejemplo con el círculo de la imagen, basándonos en la variable de la vegetación.

A menos vegetación, todas las anteriores variables se invertirían.

Ahora lo podemos aplicar a cualquier otra variable del círculo.

Hagamos el ejemplo con el viento

Cuanto más Viento haya menos Vegetación habrá, con lo cual tendremos más partículas en suspensiónmenos humedadmás insolación en el suelo, menos retención de aguamás temperaturas extremasmenos biodiversidadmás perdida del suelomenos atracción y generación de lluvias (tanto horizontales como verticales)………..y con lo cual tendremos menos salud.

Entonces, si has leído esto y observando ese círculo que hemos creado.

Responde en tu cabeza a esta pregunta.

¿El clima hace al desierto o el desierto hace al clima?

Según diferentes estudios, el actual desierto del Sahara hace tan solo unos miles de años era una zona verde cubierta por selvas.

Siendo una de las zonas cuna de la humanidad, de grandes civilizaciones y más explotadas a lo largo de la historia.

¿Pudo el hombre romper el equilibrio con su sobreexplotación de recursos naturales y ser el desencadenante de que una selva se convierta en arena, con su consiguiente cambio de clima?

¿Podría pasar lo mismo con el Amazonas, uno de los pulmones de la tierra?

En Aragón tenemos el desierto de los Monegros. No está aceptada al 100%, pero hay una teoría que dice que este desierto fue antaño un frondoso bosque lleno de vida, que fue utilizado para conseguir leña hasta haber agotado sus recursos. 

Quedaría algún reducto, como por ejemplo la Serreta Negra en el sur de la provincia de Huesca. Un auténtico oasis que se conservó durante los últimos siglos manteniendo su vegetación original.

Tenemos que plantear ciudades y pueblos de tal manera que los podamos disfrutar más, pero a la vez ahorraremos en energía, reduciendo aires acondicionados, calefacción y por supuesto en gasto sanitario. 

Un buen lugar, tiene que estar proyectado y pensado para vivir bien, no importa si caen  plantas de calabaza de las paredes, como en esta imagen del Bohemio barrio de Lapa en Rio de Janeiro.